sábado, 12 de marzo de 2016

Nosotros como usuarios

La práctica del día 08/03/16 consistía en que cada uno de los alumnos nos pusiéramos en el lugar de los usuarios y escribiéramos una situación en la que hayamos que pedir ayuda. La siguientes historias son unos ejemplos de esta práctica dentro de nuestro grupo.

Historia 1:
¿Qué me ocurrió?
Estando en mi casa, una noche corriente, utilizando las redes sociales, empecé a recibir mensajes de texto intimidantes, amenazantes y anónimos. Éstos mensajes se acompañaron de llamadas ocultas con las mismas intenciones.
El contenido era bastante explícito y de contenido agresivo. Eran insultos hacia mi físico y apariencias.
¿Cómo me sentí cuando necesité ayuda?
Me sentí seguro de pedirla y saber que la podía pedir, ya que mi situación era denunciable. Por otro lado, me entró rabia de que me estuviera pasando eso a mí, sin haber atentado yo contra nadie.
Cuando me ayudaron, ¿hubo algo que me molestó?
Tuve que esperar bastante (ya que pasó en una comisaría) hasta que me ayudaron, y cuando lo hicieron, tuvieron ciertas dudas sobre si yo realicé alguna infracción para hacer recibido esos mensajes.
¿Cómo me gustaría que me trataran la próxima vez?
Me trataron bastante bien, aunque me gustaría que no hubiera tanta incredulidad, ya que no me hubieran dicho "no subas contenido tuyo a las redes y no se meterán contigo".

Historia 2:
El 14/02/15 salí de fiesta para celebrar el carnaval con mis amigos por mi pueblo. La noche iba muy bien, pero a las 5 de la mañana, tres chicas decidieron acorralarme y pegarme una palia delante de todo el mundo. Acabé muy magullada, me sangraba la boca, tenía arañazos y me habían arrancado mucho pelo.
Rápidamente mi hermana, que estaba allí, llamó a la policía para que quedara constancia de lo que había pasado y pudieran evitar que volviera a pasar. La policía me recomendó que fuera al médico para hacerme los reconocimientos necesarios y que mandasen el parte a los juzgados; a demás de decirme que las denunciara.
Acudí al hospital como me habían dicho y me hicieron pruebas en la cabeza para valorar posibles traumatismos; me sentí decepcionada y con rabia cuando el médico dijo: "si no hay sangre no hay heridas" (ya que ya había parado de sangrar por la boca). El medico decidió apuntar únicamente que estaba amoratada y que se me caía el pelo a mechones. Al día siguiente acudí y me pusieron un collarín.
Denuncié, pero no podía dormir, no tenía apetito y me daban ataques de ansiedad cuando volvía al pueblo, así que decidí junto con mi madre, pedir ayuda psicológica. Estuve varios meses en tratamiento mientras el proceso judicial avanzaba.
Finalmente, tras aportar informes médicos (uno de ellos lo pedí a mi médico de cabecera) e informes psicológicos, las condenaron a pagarme 1700 euros de multa, a realizar 35 horas de servicios comunitarios y a 6 meses de libertad vigilada.
Estoy contenta de que todo se haya resuelto a mi favor y que pagasen por lo que hicieron, pero considero que el médico de urgencias tendría que haber apuntado los arañazos aunque no sangraran.

Historia 3:
Durante mi vida, nunca he tenido grandes problemas, hasta hace casi 6 años, cuando perdí a mi.madre por una negligencia médica. Fueron 5 años de una larga enfermedad que muchas mujeres padecen: cáncer de mama. El primer médico al que fue a visitar por una simple verruga en la.axila, no actuó de forma correcta, ya que no analizó siquiera dicha verruga. La próxima.cita se la mandaron.6 meses después y aunque ella volvió antes de ese tiempo ya que le molestaba más, fue demasiado tarde: la enfermedad se había extendido y tuvieron que intervenirle practicandole una mastectomia en un pecho y quitándole parte de otro.
Hasta ese momento nadie me dijo qué tenia mi madre, sino.que fui yo quien se dio cuenta
Nunca antes había pedido ayuda por algo tan importante, ni siquiera en el momento más crítico. Simplemente estuvieron las personas adecuadas en el momento.justo, que.interpretaron mi malestar físico como una señal de "socorro"-
Me costaba hablar, ya que mis amigos a veces, se sentían incómodos al nombrarla o referirse a ella, sin embargo siempre pensé que evitar el problema no lo hace desaparecer.
Mi cuerpo lo notó y empecé a adelgazar ya que consumía más de lo que recibía. Me centré en el deporte, en el.fútbol, que a día de hoy aún.practico y eso, aunqie me sirvió para mejorar, hizo que me debilitase. Eso sí, sin llegar a estar nunca enferma, ya que los míos nunca se alejaron de mí y me sostuvieron cuando hizo falta. Nunca verbalicé la ayuda pero la recibí. Mi cuerpo la pidió por mí

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